Reduciendo las huellas

Cuando caminamos sobre la arena, dependiendo de nuestro peso o de lo que carguemos, dejaremos huellas en la arena, más o menos profundas y ellas quedarán allí, deformando la playa hasta que la intervención de la naturaleza logre borrarlas. Esta analogía calza muy bien para explicar un poco lo que es el impacto ambiental de cada quien y porque debemos apuntar todos hacia el desarrollo sostenible de nuestras sociedades.

Cada acción que realizamos, cada cosa que consumimos, lo que hacemos o dejamos de hacer genera un impacto en el medio ambiente, deja una huella que la naturaleza con el tiempo intentará borrar. El problema viene cuando los miles de millones de personas en el planeta estamos dejando huellas más rápido de lo que la naturaleza puede borrarlas.

Por esto cada vez más se apuesta hacia el llamado desarrollo sostenible. Que podemos definir como borrar la huella que dejamos lo más que se pueda para quitarle algo de la carga a la naturaleza. Apostando al desarrollo sostenible se busca que los recursos naturales que se usan sean repuestos, el daño causado sea reparado, para que los “saldos negativos” no se acumulen y en el futuro la sociedad pueda seguir existiendo, porque por ejemplo si talamos árboles a un ritmo mayor al que ellos crecen de forma natural, llegaremos a un momento en el que no haya más árboles que talar. El desarrollo sostenible busca que cada árbol talado sea repuesto para que mañana al necesitar talar otro, sigan habiendo árboles.

Es un arduo trabajo eso de borrar la huella que dejamos, pero es la única forma de garantizar que haya un mañana.